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Bautismo y vocación
Una llamada a la santidad
Para san Juan Eudes, la santidad es vocación de todo cristiano, no solo de sacerdotes o religiosos. Por el bautismo somos hijos de Dios, recibimos su gracia y pertenecemos a Cristo y a la Iglesia; el Espíritu Santo nos guía y la Eucaristía nos alimenta.
Santidad mediante la gracia y el amor
La fragilidad humana no impide la santidad: Dios concede su gracia a quienes la piden. Amar a Dios y al prójimo en Cristo abre este camino. El amor transforma a quien ama; amar a Dios también significa amar lo que él ama, entregarle el corazón y vivir según el Evangelio y sus exigencias.
Una invitación
La llamada es personal y comunitaria. Cada persona puede responder a Dios en su vida cotidiana y dar un paso hacia la santidad.